Gaillac, la Ruta de los Vinos

Las Laderas de la Orilla Derecha

Esta segunda etapa nos lleva a la otra orilla del río Tarn, a la Orilla Derecha. Esta zona ancha está delimintada por el río Vère y se extiende entre las poblaciones Castelnau-de-Lévis en el este y Rabastens en el oeste, al pasar por Labastide-de-Lévis, Gaillac o Lisle-sur-Tarn.

Las laderas de Labastide, Bernac, Sainte-Croix tienen suelos arcillos-calizos en una altitud relativamente elevada con madurez posterior.
Los vinos tintos provenientes de Duras y Syrah tienen una buena estructura y armonizan su sabor de especias con el perfume más salvaje de la cepa Braucol.

 

 

En el centro del viñedo de Gaillac hay laderas  molásicas de arcilla-caliza con algunas partes arenosas. Las pendientes del sur de baja altura están expuestas a la fuerza del viento de "autan" seco y cálido. Este clima privilegiado por su anticipación, calor, y unida a la buena exposición del terruño, da vinos blancos suaves y elegantes, largos en boca; vinos tintos bien estructurados, llenos de aromas muy afrutados y taninos redondos.
 

Más al norte, la meseta con afloramentos de caliza en Cestayrols y Castanet, se parece a la meseta de Cordes. Los vinos blancos secos o de perlas, cristalinos o florales, prueban de una gran finura y delicadeza.
En las laderas de Montels y Cahuzac-sur-Vère, con la influencia fresca del valle del río Vère, las vendimias son más tardías. Los vinos blancos secos y de perlas ganan frescura y revelan todo el carisma de su fruta.

 

Concluyendo, la segunda etapa en las laderas de Lisle-sur-Tarn y Rabastens, es zona predilecta vitícola gracias a la calidad del terruño y del sol. Los vinos tintos son estructurados y calurosos con taninos fundidos; los blancos se distinguen por sus aromas delicados y matizadas.

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